Curiosidades

Vestigios Humanos

Aunque podríamos, esta entrada no habla de humanos que son potencialmente vestigiales.

Charles Darwin ya daba una idea de vestigios humanos en su obra “El Origen de las Especies”; Por definición, un órgano vestigial es aquel cuya función original que alguna vez fue necesaria para la supervivencia, se perdió durante la evolución. Hoy toca hablar de ellos.

Como introducción histórica, cabe destacar que aunque hoy día es algo a lo que no se le da importancia, hay que tener en cuenta que antes de que Darwin publicara su libro, el mundo tenía la concepción Lamarkiana de evolución, que en resumidas cuentas estipulaba que la función hacía al órgano, lo que quiere decir que los órganos de los seres vivos iban modificándose a razón de la necesidad, y que esos cambios eran heredables, poniendo por ejemplo el cuello de las jirafas.

La teoría de la selección natural choca contra esta teoría en varios postulados, uno de ellos corresponde al motivo de la evolución y la heredabilidad de los caracteres; según Lamarck, los caracteres evolucionan y se heredan por necesidad y uso, Darwin postulaba que solamente se heredan los caracteres que ayudan al organismo a sobrevivir al medio ambiente.

La existencia de órganos que hace generaciones fueron imprescindibles para la supervivencia y que, aún perdida su función, se sigan heredando, es un punto a favor para el Darwinismo, puesto que el Lamarckismo nos dice que los órganos que no se utilicen o no sean necesarios, deberían ir desapareciendo por la falta de uso.

Los seres humanos somos un buen ejemplo de que Darwin tenía razón.

Cuando uno piensa en órganos inservibles, alguno puede tener el amargo recuerdo del apéndice. ¿Cuándo coj**** ha podido ser eso útil? Puede preguntarse algún afectado.

Muy atrás en el tiempo.

En los vertebrados herbívoros, el apéndice es mucho más grande y su función principal es ayudar a digerir una dieta en gran parte herbívora. Es de suponer que la alimentación de uno o varios de los predecesores del ser humano fuera mayoritariamente herbívora y este órgano fue de gran utilidad para la supervivencia.

Como minipunto extra para el Darwinismo, este órgano no es solamente nada útil, sino que suele ser perjudicial, y sin embargo, se sigue heredando.

Hablando de vestigios dolorosos, las muelas del juicio son también un ejemplo bastante representativo. Para ancestros, necesario para masticar alimentos gruesos y ásperos como nueces, raíces y carnes crudas. Para nosotros, un “dolor de muelas”, como se suele decir.

Existe cuestión muy interesante sobre vestigios humanos. La base de la heredabilidad estamos todos de acuerdo que son los genes, puesto que son los que hacen que formen estas estructuras vestigiales que hemos visto antes.

Siguiendo esta lógica, se podría decir que todo factor que dependa de genes, es susceptible de poder llegar a ser vestigial en algún momento de la evolución, lo que quiere decir que los humanos (y cualquier ser vivo) podríamos tener comportamientos vestigiales, rutas bioquímicas vestigiales y, por supuesto, genes vestigiales.

¿Existen evidencias?

Como comportamiento vestigial, un curioso ejemplo es el reflejo de sujetar de los recién nacidos, si le pones el dedo en la mano a un bebé, su reacción natural es sujetarlo con la mano, lo mismo ocurre si se hace lo mismo en la planta de los pies. Reflejo que pierden en unos meses.

Este comportamiento sugiere que puede haber sido útil a ancestros bebés primates, que les serviría para ir sujeto al pelaje de la madre mientras es transportado.

La fuerza que puede hacer un bebé en esa sujección es digna de mención.

(Nota: No intentar esto en casa).

brooks2.450

Y como la cabra siempre tira al monte, toca hablar de genes.

En cuanto a genes, lo que más se acerca a ser vestigial son los denominados pseudogenes. Son copias completas o parciales de genes incapaces de codificar proteínas funcionales.

Por extrapolación, se estima que el ser humano tiene en su genoma (y como poco) aproximadamente unos 20.000 pseudogenes, que aunque en principio parecen inútiles, muchos tienen una función regulatoria a posteriori, es decir, de “no servir para nada” han evolucionado a cumplir una función distinta de la original.

Sabiendo que el ser humano tiene aproximadamente 21.000 genes, la proporción de genes “útiles”/ pseudogenes es cuanto menos, bastante curiosa.

Referencias:

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